Tu motor en Chile: Consejos simples para que dure más
Mira, tu auto es una inversión y el motor es lo más importante. Para que te dure y ande bien, hay que cuidarlo. El aceite, por ejemplo, es clave: lubrica las piezas para que no se gasten, ayuda con la temperatura y limpia la suciedad. Hay varios tipos, y cada uno tiene su ritmo de cambio. Si tu auto es más viejito, de esos antes de los 90, o tiene muchos kilómetros, el aceite mineral va bien; cámbialo cada 5.000 a 7.000 km o 6 meses. El semisintético es un buen punto medio, lo cambias cada 8.000 a 10.000 km o 8 meses. Pero si tienes un auto más nuevo, con turbo, híbrido o de alto rendimiento, el sintético es lo tuyo. Dura más: entre 10.000 y 15.000 km o 12 meses, y a veces hasta 20.000 o 30.000 km, según lo que diga el fabricante. Lo más importante: siempre revisa el manual de tu auto. Ahí está la información exacta.
Ojo, no solo el tipo de aceite importa. Cómo manejas acá en Chile también cuenta. Si andas mucho en el taco, como en Providencia o Las Condes, o si te metes por caminos de tierra y le exiges harto al motor, quizás debas cambiar el aceite más seguido. Y sobre la viscosidad (esos números como 5W-30), el primer número con la 'W' (de Winter) te dice qué tan bien fluye en frío. Mientras más bajo, mejor para arrancar en invierno. El segundo número es para cuando el motor ya está caliente, indica qué tan espeso se mantiene. Por ejemplo, un 0W-20 es para motores modernos y climas fríos, un 15W-40 para diésel o zonas más calurosas, y el 5W-30 es bien versátil. Ah, y un tip clave: cada vez que cambies el aceite, cambia también el filtro. Uno viejo no deja pasar bien el aceite y puede echar a perder el motor.
Tu motor, igual que tú, necesita respirar aire puro. Por eso, los filtros de aire, combustible y polen son súper importantes. Cuando le haces un afinamiento al auto, siempre se cambian. Así te aseguras de que el aire que llega al motor esté limpio y el combustible sin mugre. Esto protege el motor y hace que funcione como reloj. Si tienes que comprar un filtro, usa el número VIN de tu auto; así te aseguras de que sea el exacto y no te equivocas.
Hablemos del sistema de refrigeración. Es clave para que el motor no se recaliente, lo protege del desgaste y lo hace más eficiente. El líquido refrigerante, que también es anticongelante, no es agua cualquiera. Lleva aditivos que evitan el óxido, el sarro, la corrosión y, obvio, que se congele. No basta con rellenarlo; hay que cambiarlo por completo cada cierto tiempo o kilometraje, lo que diga el fabricante. Por ejemplo, cada 40.000 km o 24 meses. El radiador, el termostato, la bomba de agua, las mangueras y los ventiladores son como un equipo: todos tienen que estar impecables para que funcione bien.
Las bujías son chiquititas, pero hacen la chispa que prende el motor y ayudan a que no se caliente de más. En la mayoría de los autos modernos en Chile, se cambian entre 30.000 y 60.000 kilómetros, aunque algunas duran más de 100.000 km. Si las cambias a tiempo, tu auto gastará menos bencina, tendrá más fuerza y contaminará menos. Ahora, algo súper importante: la correa de distribución. Si se corta, el motor se puede dañar muy feo y la reparación es carísima. Se cambia por kilometraje o por tiempo, no porque la veas gastada. En los motores a bencina, suele ser entre 60.000 y 100.000 km. Lo mejor es cambiarla con todo el kit: tensores, rodillos y, muchas veces, la bomba de agua.
La batería es la que le da el chispazo inicial a tu auto y alimenta todo lo eléctrico. Dura unos 4 años en promedio, pero si la cuidas bien, puede llegar hasta los 6. Puedes ir a talleres especializados para que la revisen gratis. Intenta no hacerle cargas muy rápidas ni dejar que se descargue por completo. También ayuda controlar la temperatura y usar cargadores inteligentes. Aparte de las piezas, cómo manejas también afecta mucho la vida de tu motor. Arranca suavecito, no lo revoluciones mucho cuando está frío, úsalo seguido para que no se quede parado tanto tiempo, no lo cargues con más peso del que aguanta y siempre, siempre, usa la bencina o diésel que recomienda el fabricante.
Aquí en Chile, tu auto tiene que pasar la Revisión Técnica Obligatoria (RTO) cada año. La hacen las Plantas de Revisión Técnica (PRT) autorizadas por el Ministerio de Transportes. Esto es para asegurar que tu vehículo cumpla con lo mínimo de seguridad y no contamine de más. Si tu auto es nuevo, no te preocupes los primeros 3 años. Desde el cuarto año, es anual, y después de los 6 años, pasa a ser semestral. El precio va entre $11.000 y $42.000 CLP, depende de tu auto y la región; lo mejor es que confirmes el valor en la PRT que elijas. Para ir, lleva el permiso de circulación, el certificado de emisiones anterior, el SOAP vigente, el padrón y la revisión técnica pasada. Ojo, andar sin la RTO al día es una infracción grave, te pueden multar con 1 a 1,5 UTM (entre $67 mil y $101 mil CLP) y hasta te pueden quitar el auto.
Para terminar, te cuento que en Chile tenemos normas de emisiones para cuidar el medio ambiente. Desde 2022, los autos livianos y medianos deben cumplir con la norma Euro 6c, y desde el 30 de septiembre de 2024, los requisitos serán todavía más estrictos. Esto significa menos contaminación: menos óxido de nitrógeno, hidrocarburos y partículas finas. Los autos Euro 6c usan tecnologías como la recirculación de gases (EGR) y filtros de partículas (DPF). La calidad de la bencina y el diésel también está regulada por la SEC, que fiscaliza las de 93, 95 y 97 octanos. Estas normas exigen que el combustible tenga solo 10 ppm de azufre, lo que es bueno para tu motor y para el aire que respiramos.
La información es general y puede cambiar; confirma fechas y montos en las fuentes oficiales.